viernes, 24 de enero de 2014

¿Eres Una Persona Con Mala Suerte? O ¿Solo Una Que Se Queja?

Yo Soy Una Chica Con  Mala Suerte, mi  vida no es nada que yo quisiera y todos los días me sucede algo nuevo; pero adivinen que: no es nada bueno.
Hoy estaba en la parada de autobuses, de repente vi venir el bus, sentí una inmensa alegría: por primera vez llegaría temprano a la universidad; delante de mi transporte venia otro que desafortunadamente se detuvo en el lugar en donde yo me encontraba, mi autobús siguió en su ruta y yo corría detrás gritando:
-          ¡Señor por favor espere! ¡deténgase! ¡señor por favor!
Pero de nada sirvió así que tuve que esperar el otro autobús que para mí desdicha se quedó sin gasolina a unas 8 cuadras de la universidad. No me quedo más remedio que correr, aunque cuando llegue el profesor no me permitió ingresar a clase, perdí la exposición que tenía preparada y llamaron a mis padres, quienes en casa me castigaron.
-¡Esto es lo peor! ¡Todo me pasa a mí! – gritaba en mi cuarto con una almohada en la cara…
Aunque no sé si deba agradecer que hoy no me cayera en un charco de lodo, pisara caca de perro, tuviese que hacer un trabajo de reflexión o tantas de las cosas malas que suelen pasarme…
 Comienza otro nuevo día, pero ¿qué tiene de nuevo?, probablemente nada; solo más infortunios.
Estoy en la cafetería observando a  esa chica linda que sonríe todo el tiempo y hoy no era la excepción, siempre había querido preguntarle como tener una vida feliz, se notaba a simple vista que nunca había tenido ni un solo mal día. Hoy era la oportunidad, ella se sentó a mi lado:
-Hola ¿cómo estás?
-¡Hola! muy bien ¿y tú?
-quisiera decir lo mismo
-Entonces hazlo, el hecho de que no haya sido un buen día no quiere decir que no puedas sonreír
-Bueno, es que de hecho yo nunca tengo un buen día
-Hay que ser siempre positivos. Encontrémonos aquí la próxima vez y me cuentas más sobre ti, es solo que en este momento tengo algo urgente que hacer. Cuídate -Agrego con una brillante sonrisa…
Para ser sincera era muy agradable estar con ella, se podía sentir la paz que transmitía, sobre todo cuando te dirigía sus sonrisas iluminadas con ojos llenos de brillo. Sabía que la próxima vez realmente le preguntaría.
Pasan los días pero ella no ha vuelto a la cafetería y yo sigo teniendo malos momentos; imagínate todo lo malo que le pueda pasar a alguien, todo eso me ocurría a mí.
Cuando caminaba lentamente por el parque fijándome para tropezarme con nada, me choque con alguien. Oh! Era ella:
-Hola
-¡Hola! Discúlpame por no haber ido a la cafetería pero estaba un poco ocupada, si tienes tiempo hablemos.
-Claro, si quieres escuchar mis malas anécdotas…
-Te escucho
-Bueno resulta que……- yo empecé a contarle como eran cada uno de mis días, lo que me sucedía desde que estaba en la parada de autobuses hasta que llegaba a casa; pero ella no dejaba de reírse, yo me estaba enojando hasta que al final no pude más y le dije en tono alto:
-¡Oye! ¡Crees que porque tu vida es perfecta puedes burlarte de las desgracias de otros!
-Jajaja Desgracias-Dijo muy suavemente y dejo de reírse – ¿En realidad piensas que mi vida es perfecta y que siempre lo ha sido?
-Siempre sonríes así, que supongo que si
-Yo tenía solo 3 años cuando mi madre murió, mi padre sufrió mucho pero no tanto como yo cuando al cumplir los 8 años dijo que me entregaría en adopción por que no se sentía capaz de cuidarme por más tiempo; yo tenía miedo así que huí de casa antes de que papa pudiese llevarme allí. Pase largas noches en la calle escondida para que nadie me hiciera daño, mientras en el día pedía limosna para poder comprar un pasaje e ir a donde mi tía. No sabía si ella me acogería pero era la última esperanza que tenía. Cuando logre llegar allí, ella, quien era soltera, me cuido como si fuese su hija.
Cumplidos mis 15 mi padre quiso llevarme de vuelta con él, diciendo que estaba arrepentido de lo que intento hacer, pero ni mi tía ni yo queríamos separarnos así que tuvimos que ir a juicio e intentar convencer al juez de que solo estaría bien si estaba con la persona que ahora era como mi madre. Lo logramos, pero ¿sabes qué?; hace un mes mi tía se desmayó, la lleve al hospital pero le detectaron cáncer y solo le quedan unos meses de vida. Aun así ella dijo que yo debía ser fuerte, seguir siempre adelante, sonriendo.
Yo no fui siempre sonriente, en el momento que llegue a casa de mi tía estaba triste todo el día y lloraba toda la noche pero ella compartió conmigo el secreto de  la felicidad, sin importar los problemas y las dificultades, hoy yo compartiré ese secreto contigo…- Y acercándose a mi oído me susurro - Dios…

Después de aquella conversación jamás volví a sentir que mi vida era desafortunada, me aferre a Dios, logrando sonreír todos los días, ahora todo va mejor, porque puedo mirar las cosas positivamente, haciéndolas más fáciles; es por eso que cuento mi historia a todas las personas que no veo sonreír, compartiendo el secreto con ellas para que descubran lo mismo que yo descubrí….



Yisu.

No hay comentarios:

Publicar un comentario