viernes, 24 de enero de 2014

Dejar Ir El Pasado Marca La Felicidad Del Futuro

Los días pasaban cada vez más lentos, veía las horas marcadas en el reloj, segundo tras segundo, tan lento  que entre más lo observaba más impaciente me sentía... Estaba hundiéndome en la oscuridad, sentía que a media que caminaba, retrocedía, parecía como si hubiera caído en un frío laberinto lleno de sentimientos como el miedo, la tristeza, el desamor, la desesperanza, el suicidio y la amargura. Me decía a mí misma que todo era una pesadilla, pero sí lo era; entonces ¿porque era tan larga?, intentaba sonreír pero al mirar a mi alrededor todo estaba apagado y no conseguía ver nada bueno.
Yo a pesar de no saber lo que era en realidad la vida quería  vivir pero no entendía porque mi corazón dolía de este modo. Las personas a mi alrededor no podían notar el sufrimiento en mi  interior y yo no hacia el menor esfuerzo por que fuese de otro modo, de hecho,  intentaba que quienes sufrían estuviesen bien incluso si yo me estaba derrumbando.
Cada vez los meses, los días, las horas, los minutos y los segundos transcurrían más despacio; era como si quisieran decirme que el tiempo solo serviría para darme cuenta de que mi vida era una sobrante existencia. Cada noche los recuerdos dolorosos me atormentaban, me perseguían como si fuese una criminal muy buscada, mis lágrimas se resbalaban por mis mejillas pero yo no podía evitarlo, el ocultar del sol me indicaba el amanecer de nuevos lamentos…
Sabía que había alguien en quien podía encontrar todas las respuestas que necesitaba para dejar de sufrir: Dios, quien  no solo me respondería sino que también me ayudaría, me dirigí hacia el desesperadamente, el me acogió como esa oveja perdida a quien cuida y como tal me arrullo en sus brazos. La tranquilidad que sentía en ese momento era incomparable, con el todos esos recuerdos desaparecían; logrando ver claramente tan anhelada respuesta: ME HABÍA QUEDADO EN EL DOLOR DE MI PASADO POR TAL MOTIVO NO PODÍA ESTAR EN LO BELLO DEL PRESENTE Y NO TENDRÍA UN EXITOSO FUTURO….
Ahora podía entender porque los recuerdos me abrumaban y porque me sentía tan desconsolada. Sin darme cuenta, había escavado en la herida que tenía en mi corazón haciéndome volver atrás, creía haberla cerrado pero en realidad solo fingí estar bien, me engañe a mí misma pero solo hizo más fuerte mi dolor: comprendí que el único que cerraría esa herida sin dejar siquiera una cicatriz era Dios, que debía aferrarme a él para ser feliz.
Desde el momento en que deje ir mi pasado y le di importancia a lo verdadero, desde ese instante soy feliz…




Yisu.

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